“Intervención patrimonial en la catedral de Mar del Plata”

Vista desde la plaza a la catedral y paisaje.

“Intervención patrimonial en la catedral de Mar del Plata”

– Entrevista y redacción Arq Maximiliano Calvo –

Entrevista a la Arq. Analía Benítez, a cargo de la coordinación de las tareas de restauración de la Iglesia Catedral de Mar del Plata, junto al Arq. Alejandro Novacovsky, desde julio de 2025

Maximiliano Calvo: – Para ir de lo general a lo particular, me gustaría que cuentes la historia del conjunto urbano de la catedral, el obispado y el pasaje catedral. ¿De qué año es cada parte, qué corrientes estilísticas representan y cómo se relacionan con el entorno urbano?

Analía Benítez.: – Se trata de un extenso proceso de configuración que aconteció en el corazón de la ciudad, su área céntrica por excelencia. Nos gusta llamarlo conjunto urbano histórico, ya que es una porción significativa de la ciudad que concentra edificaciones, espacios públicos y trazados de gran valor cultural, histórico y simbólico. Los conjuntos no se reducen a la suma de edificios aislados, sino que constituyen una unidad patrimonial integrada, en la que las dimensiones arquitectónicas, urbanísticas y sociales se entrelazan y otorgan sentido a la identidad de la comunidad.
Este conjunto tiene una pieza clave que es la Catedral, cuya piedra fundamental es de 1893. Es una obra del arquitecto e ingeniero Pedro Benoit, en estilo neogótico francés, quien donó el proyecto y la dirección hasta su muerte, que justamente ocurrió en Mar del Plata en 1897. Por esto no la vio concluida y la obra la finalizó su hijo Pedro J. Benoit.
Se toma como fecha de finalización el año 1905, porque el templo ya estuvo completamente operativo en ese momento, pero en realidad tardó bastantes años más en terminarse como lo conocemos hoy; en un proceso gradual se fueron sumando vitrales y esculturas que se colocaron a posterioridad de esa fecha.
Incluso la casa parroquial, la sacristía y el bautisterio son posteriores, de 1912. En este caso, obra del salesiano P. Ernesto Vespignani, quien optó por un estilo italianizante que puede observarse sobre la fachada de dos pisos de calle Rivadavia.
Años más tarde, en 1919, el templo enfrentó otra gran obra que albergó las más de 400 reliquias autenticadas que recibió del Vaticano: la cripta, obra del arquitecto inglés Basset Smith, que se localizó debajo del presbiterio, elevándolo con varios escalones.
Como se puede ver, grandes nombres del patrimonio arquitectónico de nuestro país participaron de distintos momentos.

En cuanto al Pasaje Catedral, la calle estrecha y lateral al templo, fue expropiada en 1912 a la Sociedad Francesa de Socorros Mutuos, y comunica la Peatonal San Martín con la calle Rivadavia. Es un elemento de singular interés por ser de carácter privado pero disponible al paso público. El Pasaje ‘da aire’ a la Catedral, permite que se despegue y esté exenta en sus laterales, destacándose, flanqueada por una calle del trazado regular, como es Mitre, y por esta otra, de creación ad hoc.
Respecto del edificio del Obispado, sobre el Pasaje, no tiene un estilo definido ni está declarado patrimonio. Allí funciona la Escuela Universitaria de Teología y hasta hace pocos meses la curia diocesana, que se ha mudado al edificio vecino que sí destaca, aunque no cuenta con declaratoria. Se trata de la propiedad sobre Peatonal San Martín, donde inicia el Pasaje y que también es del obispado, antigua casa de renta, hoy de carácter administrativo y comercial.

Todas estas piezas se relacionan con el entorno, principalmente a través de la plaza y conforman su borde institucional, en este caso de carácter religioso, dialogando con las demás, de carácter cívico (el teatro, la municipalidad, la escuela, la universidad, algunos clubes) y representan buena parte de la historia e identidad local.

Vegetación invasiva en faldon sobre pasaje catedral
Techo de la nave principal

M.C.: – ¿Cómo se lleva a cabo la investigación histórica al momento de intervenir en un edificio tan relevante para la ciudad? ¿Existía documentación gráfica de la época, variantes del proyecto original o modificaciones registradas?
A.B.: – Revisamos los archivos del Obispado y de Catedral principalmente, más otros, públicos. En los primeros, aunque no hay un orden riguroso ni una clara sistematización del material guardado, igualmente obtuvimos aportes muy interesantes. Encontramos comunicación epistolar, detalles e informes de la Comisión Pro Templo y presupuestos solicitados en décadas posteriores al fin de obra. Esto último permite conocer cuáles eran los problemas edilicios que ya aquejaban a la catedral y qué trabajos se hicieron, con años aproximados. También numerosas fotografías que, por ciertos datos, dedujimos se corresponden a las décadas de 1970 y 1980. Allí constan reparaciones grandes y cambios de cubiertas de las agujas en torres.
Para interpretar lo que veíamos fue necesario entrevistar a sacerdotes que estuvieron a cargo de la catedral, hoy muy mayores, que relataron lo que fueron haciendo según se acordaban. Allí surgieron nombres que nos abrieron a otras entrevistas.
Planos originales de la catedral no hay. En el expediente municipal más antiguo que nuclea varias obras del conjunto y que es del año 1911, constan algunos planos del proyecto de la cripta, pero no hay nada con firma de P. Benoit, es por eso que nos vimos en la necesidad de realizar el relevamiento dimensional exterior completo. 

M.C.: – ¿Cómo fue el uso de las nuevas tecnologías a la hora de relevar el monumento? ¿Se utilizó fotogrametría u otras herramientas digitales?
A.B.: – Se contrató un servicio de fotogrametría, de manera de obtener precisión, seguridad y reducción de tiempos en el relevamiento y en la elaboración posterior de la documentación dimensional. El estudio bahiense Reale estuvo a cargo de los vuelos de drones con softwares que permiten georreferenciar las fotografías tomadas. De este modo se construyó una maqueta exterior, un gemelo digital del cual pudieron extraerse medidas muy precisas para los planos.
Se pudo avanzar bastante rápido y con el ahorro del gasto en andamios y seguros que implicaría subir a profesionales a las alturas relevar cinta métrica en mano, como lo hacíamos hasta no hace tanto. Las nuevas tecnologías permiten estos logros fantásticos, de ahorro de tiempo y dinero, y a la vez preservar la seguridad de las personas en una etapa donde no es necesaria aún la exposición directa, ¡mejor reservarla para la dirección de las obras!.

Estado de la base, unica torre con tejas
Pináculos premoldeados y zunchos de sujeción

M.C.: – ¿En qué consiste la intervención particular que se realizará en esta etapa? ¿Están planificadas etapas futuras?
A.B.: – Lo que abordamos fue la confección de planos dimensionales, el fichaje de sistemas (cubiertas, zinguerías, electricidad de cubiertas, ornatos, etc.), el mapeo y confección de planos de lesiones, los cateos necesarios y un diagnostico que permitiera fijar prioridades. Es por eso que la primera etapa se determinó que fuera el restauro de cubiertas. Luego seguiría la fachada principal, tanto revestimientos como sistema ornamental exterior (pináculos, molduras).
Avanzado ya en lo mencionado, iniciamos ahora el proyecto en sí y su documentación, mientras se va reuniendo dinero para la obra. Ojalá podamos concretar la primera etapa de cubierta. Creemos que eso dará impulso para la fachada y también para las demás etapas, que debieran ser las fachadas laterales y varios trabajos simultáneos en el interior, algunos de los que ya estamos haciendo cuando alguna donación puntual lo permite, como el combate de la polilla en el equipamiento litúrgico, la restauración de imágenes y de algunos vitrales de planta baja, por ejemplo. Lamentablemente todo es una cuestión de fondos.

M.C.: – ¿Cómo se toman las decisiones materiales al intervenir un edificio donde coexisten acabados de diferentes épocas, como en el caso de las cubiertas de las torres frontales? ¿Se asumen como válidas las distintas intervenciones históricas?
A.B.: – Es una pregunta clave, porque deben ponderarse todos los datos con los que se cuenta para tomar una decisión, considerando además los pros y los contras de un cambio de materialidad. En este caso, las agujas de las torres laterales poseen distintos materiales denotando que una de ellas no es la original y, en efecto, fueron cambiadas 2 de 3 agujas por cobre, quedando la del lateral del Pasaje Catedral en teja. Tampoco son originales los techos ‘de cadera’, en cobre, sobre la fachada frontal.
Teniendo en cuenta que la torre de tejas se encuentra en muy mal estado, que posee piezas con riesgo de caída –unas cuantas ya han corrido esa suerte- y que están pintadas de negro sobre teja cerámica natural, con cachaduras y saltados, es que por decisión proyectual se resolvió volverla a las tejas esmaltadas negras originales, al igual que la torre sobre calle Mitre y los techos de cadera frontales, de este modo se emparejará la materialidad, quedando solo la aguja principal en cobre, que no presenta problemas por el momento y su condición de singularidad la remarca.

Para la toma de esta decisión, más que la nutrida prueba fotográfica histórica, que es de dudosa calidad y en blanco y negro, la definición la dio una serie de presupuestos solicitados donde consta el precio por quitar el material existente de las agujas de las torres laterales y techos frontales, que en ese momento eran tejas escama de pez, incluso aclarando que el material retirado quedaría a favor del contratista. Con esta comprobación se decidió volver a lo original bajo el criterio de recuperación de la autenticidad.

Filtraciones entre fondo de cubierta y bóvedas
Pasarelas de entretecho, vista desde ábside a fachada

M.C.: – En particular, me gustaría que detalles las características e historia de la cubierta de la nave principal, con sus tejas en varios tonos. ¿Cómo se interviene en este caso? ¿Se realiza una restauración, reemplazo o ambas?
A.B.: – La cubierta de la nave principal que todos reconocemos y admiramos está compuesta por tirantes de madera, sobre ellos ladrillos comunes y tejas pegadas sobre mortero con polvo de ladrillo y cal. La terminación de tejas en escama de pez, esmaltadas, sigue patrones romboidales de colores verde, blanco, amarillo y rojo. Hallamos la marca grabada en algunas. Se trata de la empresa húngara Zsolnay, que está en actividad ininterrumpida desde 1886, solo que ha discontinuado la producción de esas tejas. En comunicación con ellos, pudimos saber que el material patentado como pirogranito sería una variante primitiva del porcelanato actual. Si bien podrían producir las tejas nuevamente, el elevadísimo costo por unidad –y considerando que se necesitan algo más de 40 mil unidades- hizo que buscáramos opciones similares en Turquía, China y Brasil. Actualmente estamos en tratativas de precio con una fábrica francesa por un costo por unidad más accesible. De todas formas, de alcanzar el dinero necesario, la producción demandará un año de trabajo.

Proyectamos un recambio completo de faldones sobre el Pasaje Catedral, el sector de la nave principal más afectado, rescatando todas las piezas que podamos a fin de reubicarlas en los faldones más cortos y en aquellos triangulares del ábside y extremos de transepto, que también tienen problemas, pero superficie menor. De este modo conservaremos la mayor cantidad posible de piezas originales reubicadas en sectores perfectamente identificables, siguiendo las pautas de una restauración canónica que respeta la materia priorizando el uso de las piezas originales recuperadas.

Tejas esmaltadas escama de pez originales con bisel
Cateo en pilar base de pináculo

M.C.: – ¿Cómo se realiza la readecuación tecnológica (calefacción, iluminación, audio, etc.) en un edificio de más de 100 años que sigue cumpliendo con su función original?
A.B.: – Es un desafío interesante que aún no nos toca porque no estamos abordando el interior. En el caso de la iluminación, estamos trabajando en la instalación eléctrica del entretecho, para lograr que deje la precariedad actual y cuente con materiales normalizados y de protección ignífuga. El objetivo es contar con instalación y artefactos seguros para una abundante iluminación interior que permita los trabajos de cubierta por el lado interno.

M.C.: – ¿Te encontraste con alguna sorpresa al investigar o relevar el edificio? ¿Algún dato histórico, material, constructivo o tecnológico que desconocías?
A.B.: – Nos sorprendió muchísimo la cantidad de problemas que ha tenido el templo a lo largo del tiempo y que quedaron registrados en reuniones de comisiones económicas, pedidos de presupuestos y ayudas económicas. La documentación histórica sacó a la luz que 20 años luego de construido el templo ya tenía problemas de cubierta (bóvedas agrietadas, arriostres necesarios) y en el sistema ornamental; y para la década del 40 del siglo pasado ya contaba con todos los pináculos recambiados. También los cateos realizados nos mostraron refuerzos en los pilares de terrazas sobre naves laterales y tratamientos en el hierro de las columnas. Una construcción que fue bastante rápida en tiempo de ejecución a pesar de su escala y las condiciones climáticas adversas en esta zona marítima, son posibles atentados contra la durabilidad de los sistemas componentes. De todas formas, fue una sorpresa hallar los datos y nos ubica rápidamente en contexto: no será esta, sin dudas, la última restauración, sino una más que prolongue la vida de tan querido y característico patrimonio marplatense.

ANALÍA ESTER BENÍTEZ
Arquitecta (2004). Magíster en Gestión del Patrimonio Urbano Arquitectónico (2012). Doctora en Arquitectura y Urbanismo (2024). Docente de grado y posgrado. Investigadora del IEHPaC (Instituto de Estudios de Historia, Patrimonio y Cultura material) de la FAUD-UNMdP. Posee publicaciones académicas y de divulgación.

Delegada Episcopal para los Bienes Culturales y miembro de la Comisión Diocesana de Liturgia. Interviene en obras de templos diocesanos y especialmente en aquellos patrimoniales

MAXIMILIANO CALVO
Arquitecto (2005). Diplomaturas en Conservación y Restauración del Patrimonio. Docente de Grado. Trabajos en Intervenciones de edificios de Valor Patrimonial, Premios en Concursos y Obras construidas en Intervenciones de Valor Patrimonial.

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