
“Eficiencia energética: una ley que transforma la arquitectura”
– Entrevista y redacción Arq Analía Díaz –
Entrevista a Pablo Elissamburu, arquitecto recibido en la UNMDP en 2001. Dedicado al proyecto y dirección y al desarrollo de proyectos propios ,Etiquetador de viviendas PRONEV (2020) Integrante de la Comisión de Eficiencia Energética del CAPBA IX
En el marco de los avances normativos que buscan promover una construcción más sustentable, la ley de etiquetado de eficiencia energética se presenta como un hito clave para el ejercicio profesional. Conversamos con el arquitecto Pablo Elissamburu, quien trabaja activamente en el Colegio de Arquitectos en torno a esta legislación, para conocer su mirada sobre el impacto de la normativa, el rol que deben asumir los profesionales y los desafíos que aún quedan por delante.
ESTADO ACTUAL DE LA NORMATIVA
¿Cuál es la situación actual de la ley de eficiencia energética en Argentina y específicamente en la provincia de Buenos Aires?
A nivel nacional, Argentina cuenta con un Plan Nacional de Eficiencia Energética que se encarga de definir las estrategias para alcanzar metas en eficiencia energética mediante medidas de gestión, cambios de hábitos, inversiones en tecnologías eficientes, detallado en el siguiente link:
https://www.argentina.gob.ar/economia/energia/eficiencia-energetica/plan-nacional-de-eficiencia-energetica
Dentro del plan se desarrolla el Programa Nacional de Etiquetado de Viviendas (PRONEV) que fue creado por la Resolución 05/2023 y ampliado por la resolución 418/2023 y sus anexos, para implementar un sistema unificado de etiquetado energético para viviendas en todo el país, con una escala de eficiencia identificada de la A a la G, que se basa en el requerimiento global de energía primaria de la vivienda analizada:
https://www.argentina.gob.ar/economia/energia/eficiencia-energetica/eficiencia-energetica-en-edificaciones/pronev-programa-nacional-de-etiquetado-de-viviendas
Dentro del programa se desarrolla el Aplicativo Informático Nacional de Etiquetado de Viviendas (AEV) que permite cargar los datos de una vivienda y emitir su etiqueta, registrar cada vivienda en una base de datos nacional, región por región asi como conforma la lista de etiquetadores, formadores y auditores oficiales, se describe en el siguiente enlace:
https://etiquetadoviviendas.mecon.gob.ar/
A nivel provincial, la provincia de Buenos Aires está en tratativas de adherirse al PRONEV, para lo cual deberá designar una entidad que regule y controle el etiquetado en su ámbito de influencia.
Existe en la provincia de Buenos Aires la ley 13.059 que busca establecer condiciones mínimas de aislamiento térmico para las construcciones para mejorar la calidad de vida y reducir el impacto ambiental (uso racional de la energía) que en mi opinión es de difícil cumplimiento práctico y carece de estrategias reales para el mejoramiento de la eficiencia energética.

SOBRE LA IMPORTANCIA DE LA NORMATIVA
¿Cómo es la experiencia en los lugares donde ya se aplica este tipo de herramientas?
En los países en que se aplica, el etiquetado energético de viviendas , la misma es una herramienta valiosa para transparentar el consumo y fomentar mejoras en la construcción. En la mayoría de los países comenzó siendo percibido como un trámite burocrático, pero con el tiempo se consolidó como un factor que influye en el valor de las propiedades, orienta decisiones de compra y estimula la rehabilitación energética. Cuando se acompaña de incentivos económicos, financiamiento accesible y campañas de difusión, el etiquetado no solo educa a los usuarios, sino que también impulsa a profesionales al uso de materiales más eficientes, contribuyendo de manera concreta a la reducción de consumos y emisiones.
En nuestro país contamos con la experiencia del etiquetado de eficiencia energética en electrodomésticos, que produjo dos transformaciones relevantes: a nivel de los usuarios, permitió identificar de manera clara la relación costo–beneficio; y a nivel de la industria, motivó a las fábricas a mejorar sus estándares de eficiencia para ofrecer productos más competitivos, al punto de que la escala original quedó corta y debió ampliarse con la aparición de categorías como A+.
Durante mucho tiempo, el bajo costo de la energía permitió acondicionar las viviendas de manera económica, incluso cuando sus envolventes resultaban ineficientes. Sin embargo, con el aumento de las tarifas y la incorporación de políticas ambientales orientadas al uso responsable de los recursos, el pago de las facturas se volvió cada vez más costoso. Hoy, el cuidado y el uso racional de la energía ya forman parte de la cultura cotidiana y se asumen como una práctica implícita en la vida de las personas.
No obstante, los principales actores involucrados en la eficiencia energética (usuarios, profesionales y el Estado) deben reflexionar sobre las medidas a implementar y, especialmente, sobre aquellos aspectos en los que existan desacuerdos, para que las decisiones sobre el sistema a adoptar en el futuro se basen en criterios objetivos y en datos reales.


¿Que experiencias locales tenemos hasta este momento?
Desde la comisión de eficiencia energética del CAPBA IX desarrollamos una serie de trabajos en los que obtuvimos resultados interesantes, como comparaciones de etiquetas de unidades similares, donde se registra la diferencia del comportamiento en eficiencia dependiendo de sus características (unidad 1B en primer piso frente a la unidad 3B en niveles intermedios)

O bien, comparando distintas soluciones constructivas de la misma unidad y registrando la diferencia de porcentaje en el requerimiento de energía primaria.

¿Por qué considera que la ley de eficiencia energética es un paso clave para el ejercicio profesional y el desarrollo urbano en Argentina?
En el rol profesional aparecen nuevas incumbencias específicas, que requieren capacitación y matrícula. Esto abre un campo laboral nuevo, muy ligado a la planificación y el control de calidad de los edificios que construimos.
Éste análisis, apoyado en las nuevas herramientas con que contamos, permite medir de manera objetiva las estrategias que utilizamos para proyectar arquitectura de calidad.
El profesional que proyecta y dirige una obra debe garantizar que el edificio cumpla con parámetros de eficiencia energética. Esto cambia la práctica cotidiana, ya no alcanza con cumplir con seguridad estructural o higiene, ahora también hay que demostrar desempeño energético. Para validar ese desempeño y las estrategias que lo hacen posible, no existe mejor camino que medirlo y traducirlo en números concretos y verificables.
En el plano urbano, la eficiencia debe pensarse desde la escala más pequeña, como punto de partida para repensar los trazados de la ciudad, las densidades habitacionales, el transporte público, la infraestructura de servicios y las redes energéticas. La verdadera eficiencia energética se alcanza cuando la arquitectura y la ciudad actúan de manera conjunta para reducir la demanda de energía.
SOBRE EL ROL PROFESIONAL
¿Qué responsabilidades y oportunidades se abren para los arquitectos a partir de esta ley, tanto en el diseño como en la gestión de proyectos?
Con la ley, el rol del arquitecto se amplía y se vuelve más desafiante. Ya no alcanza con diseñar espacios estéticamente agradables y funcionales: ahora también debemos asegurarnos de que los proyectos cumplan con parámetros de eficiencia energética como aislación, orientación, ventilación e iluminación natural. Desde el anteproyecto, es clave incorporar tecnologías pasivas (como protecciones solares o ventilación cruzada) y activas (equipos eficientes, energías renovables).
Para estar a la altura, necesitamos capacitarnos en cálculos energéticos, especificaciones de materiales y documentación técnica clara. También es fundamental conocer las nuevas normativas que se aplican a nivel nacional, provincial y municipal.
En la gestión de obra, el trabajo interdisciplinario cobra protagonismo. Colaborar con ingenieros, consultores energéticos y etiquetadores permite garantizar que el edificio funcione como un sistema eficiente. Además, lideramos el proceso para obtener la etiqueta de eficiencia energética y supervisamos que la ejecución respete lo proyectado, desde la calidad de las aberturas hasta la hermeticidad y los espesores de aislación.
¿Y las oportunidades? Son muchas. Quien domina estos temas se vuelve más competitivo y atractivo para clientes que buscan ahorrar a largo plazo. Además, integrar diseño bioclimático, energías renovables y materiales sustentables abre la puerta a nuevas estéticas y formas de habitar.
Podemos posicionarnos no sólo como proyectistas, sino como consultores en eficiencia y sustentabilidad.
SOBRE LOS DESAFIOS POR DELANTE
¿Cuáles cree que son los principales obstáculos —técnicos, culturales o institucionales— que debemos superar para que la eficiencia energética sea una práctica extendida y efectiva?
Los obstáculos vienen por varios frentes: técnico, cultural e institucional. En lo técnico, muchas obras pequeñas se hacen sin controles rigurosos sobre materiales o aislaciones, y la mayoría de las viviendas ya construidas no cumplen con normas de eficiencia. Rehabilitarlas puede ser costoso y complicado. Además, los materiales de alta prestación y sistemas renovables siguen siendo caros o difíciles de conseguir fuera de las grandes ciudades. También falta formación: hay pocas capacitaciones específicas para profesionales.
En lo cultural, todavía cuesta cambiar el chip. Muchos ven la eficiencia energética como un gasto extra, cuando en realidad es una inversión que mejora el confort y reduce costos a largo plazo. A eso se suma que, por cuestiones económicas, muchas familias priorizan sumar metros o elegir terminaciones estéticas antes que invertir en eficiencia, cuyos beneficios no se ven de inmediato. Y las costumbres tampoco ayudan: calefaccionar sin control, ventilar mal o sobreclimatizar los ambientes termina anulando lo que el buen diseño podría lograr.
Desde lo institucional, los municipios no siempre tienen los recursos ni el personal capacitado para controlar que se cumplan las normativas. Tampoco hay incentivos fiscales que motiven a los propietarios a invertir en eficiencia. Aunque desde Nación hay programas como el PRONEV, cada provincia y municipio avanza a su ritmo, sin una coordinación clara.
CONCLUSION
La implementación eficaz de la ley de eficiencia energética no solo implica una transformación técnica en los modos de proyectar y construir, sino también un cambio cultural profundo en el ejercicio profesional. Como señala el arquitecto Pablo Elisamburu, el compromiso del sector es clave para que esta normativa se traduzca en prácticas concretas que mejoren la calidad ambiental de nuestras ciudades. El desafío está planteado: construir con conciencia energética ya no es una opción, sino una responsabilidad compartida.



